La Virgen de la Torre: Historia y tradición de Villa de Vallecas

La historia de la Virgen de la Torre, patrona de Villa de Vallecas, es digna de ser recordada siempre, por antiguos y nuevos vecinos, por viejas y nuevas generaciones, para no olvidar la razón de las fiestas de cada septiembre, y otras tradiciones ligadas a ella. Su advocación proviene del lugar donde se encuentra su ermita, en el paraje conocido como La Torre o Torrepedrosa. Este enclave aparece documentado ya en la Edad Media, y allí se levantó una iglesia. La imagen mariana tomó el nombre del lugar, convirtiéndose en un símbolo propio de los vecinos, que han mantenido viva su devoción. La historia de la Virgen de la Torre se remonta al menos al siglo XVI, cuando la ermita ya albergaba su imagen y los vallecanos peregrinaban hasta allí para venerarla. Con el paso de los siglos la tradición se consolidó, y en el XVII la ermita fue reconstruida para dar mayor realce al culto. Durante generaciones, la Virgen de la Torre ha sido considerada la patrona de Villa de Vallecas, y en septiembre del año 2000 fue coronada canónicamente como muestra de la fe y cariño que le profesa el pueblo. La razón por la que la Virgen “viene y va” se debe a una costumbre centenaria: en mayo, la imagen “sube” desde la parroquia de San Pedro Ad Víncula hasta su ermita en el campo, donde permanece durante los meses de verano; y en septiembre, el primer domingo, regresa en procesión al templo parroquial. Este retorno marca el inicio de las fiestas patronales de Villa de Vallecas, que se celebran en septiembre porque simbolizan la acogida del pueblo a su patrona tras el verano. Otra corriente asegura que la Virgen “viene y va” entre Villa de Vallecas y Vicálvaro porque, en tiempos pasados, ambos pueblos se disputaban su imagen, pues querían tenerla como patrona. Para resolver el conflicto, decidieron encender una gran hoguera en un lugar intermedio. El acuerdo era que el humo indicaría hacia dónde debía ir la Virgen: si se inclinaba hacia Vallecas, sería para ellos; si lo hacía hacia Vicálvaro, quedaría allí. La leyenda dice que el humo se inclinó hacia Vicálvaro, pero las llamas lo hicieron hacia Vallecas. Ante la duda, y para contentar a los dos pueblos, se estableció una costumbre de compartir la devoción: la Virgen pasaría una parte del año en su ermita, y otra en la parroquia. En todo caso, en la actualidad, tiene una gran importancia para Villa de Vallecas, pues no solo representa la espiritualidad de los vecinos, sino también su unión en torno a una identidad común. Sus fiestas patronales marcan el momento más destacado del calendario local, con actos religiosos, culturales y festivos que reúnen a miles de personas y que refuerzan el vínculo de pertenencia al barrio.

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