Hay quien piensa que San Isidro empieza el día en que llegamos a la pradera con una rosquilla en una mano y un clavel en la otra. Pero la fiesta, la de verdad, comienza mucho antes. Empieza en casa, entre risas, telas, agujas y patrones. Este 2025, el Ayuntamiento de Madrid y la Asociación Creadores de Moda de España (ACME) vuelven a revivir la celebración desde su esencia más auténtica con ‘Chulapeando’, una iniciativa pensada para que todos (incluidos los niños) podamos vestirnos de chulapos y chulapas… y hacerlo con nuestras propias manos.
Este año, a través de patrones gratuitos que podemos descargar mediante un código QR o en www.sanisidromadrid.com, nos podemos coser un traje de manera sencilla y divertida. Tanto si tenemos experiencia en costura como si apenas hemos dado un par de puntadas, estos patrones nos guían paso a paso en todo el proceso. Solo hay que descargarlos, imprimirlos en formato DIN A4, unir las hojas siguiendo las instrucciones… ¡y listo para coser! Además, tenemos total libertad para personalizar el traje, añadiendo detalles y toques personales.
Detrás de los diseños está Encarna Herencias, maestra costurera y dueña del taller Con Alma de Costura, quien ha creado estos patrones pensando tanto en la tradición como en la facilidad de uso. Disponibles en varias tallas, sus modelos respetan el espíritu clásico de los trajes castizos, pero están pensados para ser accesibles incluso para quienes se estén iniciando en el arte de la costura.
Para quienes no lo saben, el traje de chulapo tan característico de San Isidro, tiene sus raíces en el Madrid del siglo XIX. En aquella época, los llamados «manolos» y «manolas» —jóvenes de clase trabajadora que vivían en barrios populares como Lavapiés o Maravillas (hoy Malasaña)— empezaron a crear un estilo propio de vestir, marcado por el orgullo de pertenencia a su barrio y un carácter desenfadado y castizo.
Con el tiempo, este atuendo evolucionó hacia lo que hoy conocemos como el traje de chulapo: los hombres visten chaleco de cuadros, pantalón oscuro, faja y la inseparable parpusa (esa característica gorra), mientras que las mujeres lucen vestidos ceñidos con mantón de manila, pañuelo en la cabeza y un clavel adornando el peinado.
Aunque en sus orígenes era un atuendo cotidiano de los barrios populares, a finales del siglo XIX y principios del XX, coincidiendo con el auge de las verbenas y romerías, se convirtió en el traje festivo por excelencia de Madrid. Hoy sigue siendo un símbolo de identidad, tradición y alegría para los madrileños.
Este San Isidro, Madrid no solo se viste de fiesta: se cose, se baila y se vive desde casa hasta la pradera. Así que ponte manos a la obra, crea tu propio traje, aprende a bailar el chotis y prepárate para escribir tu propio capítulo en esta historia tan castiza.

