Charlamos con… Jorge Chaumel, presidente de La Colmena

Jorge Chaumel es una de esas personas que no se conforman con mirar el barrio desde la ventana. Doctor en Historia, vecino desde hace muchos años y presidente de la Asociación de Vecinos de Santa Eugenia, dedica buena parte de su tiempo a mejorar la vida del lugar donde eligió vivir.
Además, muchos lectores lo reconocerán por sus relatos en esta misma revista, donde combina memoria, imaginación y mucho cariño por la comunidad.
Charlamos con él sobre los retos del barrio, la fuerza de la participación vecinal y la importancia de la cultura como punto de encuentro.
  Eres doctor en Historia. ¿Cómo influye esa formación en tu forma de entender el barrio y el trabajo vecinal? ¿Crees que conocer la historia local ayuda a fortalecer el sentido de comunidad?

Desde siempre he entendido que cada elemento, situación o enclave físico dicen mucho más por su experiencia e historia que por su estatus actual. Una persona no es sólo lo que conocemos físicamente de ella. Cada arruga, cada cana, cada gesto, costumbre o movimiento nos está contando experiencias pasadas que conforman el presente.  Y ello es extrapolable a cualquier materia existente, que no solo se extiende hacia las tres dimensiones físicas conocidas, si no también, hacia la entendida como la 4º dimensión, es decir: el tiempo, la Historia. Y esto lo tiene, como decíamos, aparte de una persona, toda materia, elemento, edificio, ciudad, pueblo o país. Su conocimiento, por tanto, es primordial para la comprensión del presente. En este caso: un barrio.

Mi formación en Historia, tanto en la universidad, doctorado y gestión en AEMIC, asociación para el estudio de exilios ibéricos,  en cuanto a sus fórmulas de investigación en fuente oral sobre la Historia Contemporánea, al servicio del conocimiento de las vidas de los vecinos, sus orígenes, el cómo se formó el barrio o qué papel juega en el distrito, me han permitido ver la comunidad como un lugar cargado de narrativas y procesos que han construido lo que conocemos hoy. Por otro lado, para definir mi personalidad historiográfica inmersa en las actividades del barrio como activista cultural dedicado al activismo social, se podría definir, hablando en referentes históricos,  que más allá del estilo de la Pasionaria, aquella revolucionaria de la Guerra Civil, me desenvuelvo mejor en un estilo, salvando distancias, referente al presidente Adolfo Suarez durante la Transición, aunque realmente, debido a mi formación y sensibilidad, mi reflejo sería un Federico Lorca. Un tipo que, mientras creaba sus obras literarias, se centraba en construir una amalgama de eventos culturales en Granada colaborando con artistas e instituciones. Un poco también como Orson Welles en Nueva York, otro de mis referentes, relacionado en este caso, con el cine, quien, mientras representaba sus obras en el Mercury Theatre, dinamizaba culturalmente el barrio de Greenwich Village. Es decir, referencias culturales entre el activismo social y la proyección literaria y artística. Esas son mis coordenadas en este aspecto, al servicio de la ayuda vecinal desde sus necesidades, mejoras, vidas e historia del barrio. 

Las luchas sociales y cambios socio-económicos que lo han transformado y las tradiciones que se han formado, como paralelo a una historia municipal y nacional, me han servido para focalizar los problemas actuales de forma diferente. Y la forma científica y analítica historiográfica, con la que comprender diferentes posiciones sociales y políticas, desde un aspecto equilibrado, moderado y estratégico, creo que me hacen ver con mayor claridad dónde reforzar la atención y el tiempo invertido, para conseguir mejoras en barrio y distrito. En este sentido podríamos definir esta idea, a modo de resumen, como una historiografía marxista, es decir, dejando de lado el tema ideológico que conlleva la expresión, se trataría de una forma de analizar la Historia como herramienta de estudio del pasado que se aprovecha pensando en el futuro. Y esto, desde un punto de vista de la intrahistoria de Santa Eugenia, me parece fundamental.

¿Has descubierto algo interesante o poco conocido sobre la historia de Santa Eugenia a lo largo de tus investigaciones?

Me sorprendieron mucho experiencias paranormales o ciertos ritos satánicos en el cerro que la historia oral me ha transmitido, pero algo que mucha gente desconoce, más allá de los que lo vivieron, es el muro que rodeaba el barrio para separarlo de Vallecas, creando un sentimiento de hermetismo como residencia privada. De ahí viene lo de la ciudad residencial Santa Eugenia, marcando la propia evolución del barrio, que pasó de ser una especie de ciudad amurallada, con una oferta de vivienda para profesionales liberales de la época de la Transición, a una población abierta al resto del distrito. Y también me llamaron la atención esos orígenes inscritos en la propia transición española, con un mercado fundado por el presidente Arias Navarro, poco antes de mencionar aquello de “españoles… Franco ha muerto”. O un obispo Tarancón, a favor de las reformas democráticas de la época, inaugurando la parroquia, así como el estilo de ciudad jardín que promovieron los hermanos Duque, o la propia asociación La Colmena, en un momento fundamental para la historia que conllevaron las posteriores reivindicaciones de las asociaciones vecinales, especialmente en el sur de la ciudad. Todo ello hace del barrio un hijo legítimo de la historia de la transición. 

Además de tu trabajo en la asociación, también escribes relatos en nuestra revista. ¿Cómo nació esa faceta literaria?

Para empezar, aunque sea brevemente, como aquella joya cinematográfica Uno de los nuestros de Martín Scorsese, y en palabras del gran Ray Liotta: «Desde que puedo recordar, siempre quise ser...», escritor, añadiría yo, historiador también y cineasta. ¿O por qué no? el conglomerado de las tres realidades donde escribiría sobre historia y cine en una producción que me ha acompañado toda mi vida. La aventura sería la amalgama que lo sedimentara todo, y así los mitos griegos, el ciclo artúrico y la fantasía heroica complementarían las lecturas sobre vikingos, caballeros, conquistadores, exploradores y aventureros. Las lecturas juveniles, en primer lugar, y completas posteriormente, de los escritos grecorromanos de Homero, Heródoto o Tucídides; los cantares de gesta del Mío Cid, Roldán o Sigfrido; las novelas de aventuras de Walter Scott, Julio Verne o Emilio Salgari, o, desde el aspecto nacional, Pío Baroja y Benito Pérez Galdós. La fantasía de Tolkien, Robert Howard o Michael Moorcock y, en las últimas décadas, la novela histórica de Robert Graves o Gore Vidal, así como Arturo Pérez-Reverte y José Luis Corral, han desarrollado mi imaginario intelectual y mi ideal literario e historiográfico. Ya en la infancia escribía pequeños relatos y dibujaba mis propios cómics. Siempre me ha gustado escribir… y desde diferentes estilos. Así, la participación y premios en diferentes concursos literarios y redes sociales, como los escritos e investigaciones para universidades o revistas sobre historia, y la colaboración con la presente publicación, me han permitido desarrollar tres estilos: académico, divulgativo y literario, enfocados en cada campo particular entre las artes, la Historia y el cine. La parte literaria es la que menos está “encorsetada” y, por tanto, en la que tengo más libertad para explotar recursos estilísticos y la personalidad de los personajes. En ese sentido, tengo en la recámara diferentes proyectos que espero vayan saliendo a la luz en un futuro cercano, siendo el primero de ellos la combinación de los relatos publicados aquí, como una historia novelada de Vallecas.

Si tuvieras que contar la historia de Santa Eugenia como un relato, ¿Qué título le pondrías?

Desde ese origen estético de ciudad amurallada y distanciamiento social con el entorno, hacia su evolución entrelazada con Vallecas y, posteriormente, el Ensanche, podría tener el simpático título de: Santa Eugenia, la ciudad-estado que abrazó Vallecas.

Para quienes no la conocen bien, ¿qué papel juega la Asociación de Vecinos La Colmena en el día a día del barrio?

La Asociación de Vecinos La Colmena ha sido un pilar fundamental de la comunidad durante más de 50 años. Sus luchas y reivindicaciones y su conservación de la tradición, fiesta y eventos le han convertido en uno de los principales motores del barrio desde 1974, frente a la carencia de servicios básicos, que fueron clave para estructurar el barrio y abrirlo al distrito. Desde sus inicios, la Asociación ha planteado y expuesto a la administración los problemas de cada momento y ha puesto en marcha diversas festividades que nos unen como comunidad logrando grandes avances en infraestructura, servicios y actividades comunitarias. Este es el ADN de la Asociación, que, con la nueva presidencia, intentamos mantener y mejorar, siempre mirando hacia el futuro con el apoyo del vecindario. “Caminamos sobre hombros de gigantes”, parafraseando a Isaac Newton, que dijo: «Si he visto más lejos, es porque me he subido a los hombros de gigantes«. En nuestro caso, sería gracias a socios históricos como Carrión Chávez y su historial de reivindicaciones, Juan Pablo Crespo y sus gestiones sobre urbanismo o el anterior presidente Manuel Martínez que, junto a Roberto Alonso como secretario, hicieron un excelente trabajo durante años en términos de estructuración y obtención de subvenciones. Ellos y muchos más configuran ese pilar heredado. Ahora, con nuevos fichajes y cierta regeneración, estamos decididos a continuar trabajando en esa misma dirección.

¿Cuántos vecinos participan actualmente y cómo se puede formar parte?

La asociación ha ido variando su número de socios a lo largo de diferentes etapas. Aquellos «históricos» de los que hablaba, esos socios que en los años 70 prácticamente pusieron las bases de la unión vecinal, van quedando menos. Las nuevas generaciones ven los resultados y, creen que todo sigue su curso sin necesidad de un compromiso tan firme como el de décadas anteriores. Como resultado, en los últimos tiempos no hemos superado la centena de socios.

Esto es algo que intentamos revertir con la nueva oleada de fichajes y a través de un plan a futuro que incluye una campaña para reforzar el número de miembros, de modo que podamos tener más fuerza, más voces, más manos, y, en definitiva, más impacto. En la propia web de la asociación https://asociacionvecinoslacolmena.es/ se da la información para hacerse socios que también daremos encantados en la dirección email: avecinoslacolmena@gmail.com

¿Qué tipo de actividades o servicios ofrece la asociación a los residentes?

En esencia se fomenta la convivencia y la participación vecinal a través de un sinfín de actividades culturales, medioambientales y de ocio, entre otros: el huerto ecológico, abierto a todos los vecinos y visitas escolares, las diferentes festividades que se realizan, como el Carnaval, la tradicional Fiesta de la Tortilla, el Día del Árbol, las Fiestas de San Juan, y muchas más actividades. Por otro lado, la asociación trabaja en la mejora de servicios donde destacan optimizar la gestión de residuos, informar sobre los riesgos del PTV de la incineradora de Valdemingómez, impulsar iniciativas medioambientales, proteger el arbolado de Santa Eugenia, joya de la corona de nuestro barrio, a través de actividades como las rutas botánicas y la celebración del Día del Árbol, abogar por el cuidado de los jardines, así como analizar y aportar ideas sobre el desarrollo y reformas urbanísticas en el municipio. Todo ello en colaboración o reivindicación con las administraciones correspondientes, con presencia en las sesiones de los plenos de la Junta Municipal del Distrito de Vallecas, reuniones con diferentes grupos políticos y concejalía de presidencia. En definitiva, intentar mejorar la calidad de vida de los vecinos y vecinas de Santa Eugenia y Vallecas buscando las alianzas pertinentes, tanto en asociaciones hermanas como AV La Unión de Vallecas, AV PAU de Vallecas, la propia FRAVM o con cualquier vecino que pueda ayudar y movilizarse ante los problemas que nos afectan como comunidad. 

¿Qué proyectos se están desarrollando actualmente desde la asociación?

Por poner nombres propios a lo ya comentado, en lo social: para Navidad un cuentacuentos infantil, y posteriormente ya estamos preparando el carnaval para febrero, así como primeros esbozos de lo que sería la fiesta de San Juan. 

Por otro lado, hemos detectado, tanto de forma personal, porque nos afecta a todos, como en consulta vecinal, que uno de los problemas principales que más preocupa al vecindario es la cobertura de los móviles, absolutamente desastrosa en el barrio. Al respecto estamos dirigiendo quejas a la administración con la intención de presionar a las empresas telefónicas por una cobertura móvil digna para nuestro barrio. Es una desesperación las constantes interrupciones de las llamadas, pérdida de señal, zonas sin cobertura dentro de las viviendas y cortes en el acceso a datos móviles en pleno siglo XXI y en cuestiones de primera necesidad a la hora de contactar por cuestiones urgentes que afecta  al comercio local, al teletrabajo, la vida cotidiana de los mayores, seguridad, salud, etc… Aparte de los contactos directos al respecto con agentes políticos y responsables municipales reforzaremos esta campaña para presentar, de forma registral y en persona, un escrito exigiendo una inspección técnica urgente de la cobertura móvil real y obligando a las operadoras a mejorar de inmediato la calidad del servicio, informando al respecto a la ciudadanía de las medidas tomadas.

En cuanto a objetivos de mejoras urbanísticas estamos centrados en los planes de reestructuración de la A3. Así como el recambio, después de algunas mínimas reformas, de las pasarelas de la autovía. Al respecto están proyectada una sustitución por nuevas, más anchas y accesibles, con rampas adecuadas para peatones, bicicletas y silla de ruedas, pero no parece que sea a futuro inmediato. O la instalación de un apantallamiento acústico que frene la contaminación sonora sufrida por los vecinos con viviendas cercanas, que parece que ya fue aprobado, pero falta ejecutar y ampliar el proyecto. El análisis, la difusión entre el vecindario y las reivindicaciones posteriores están encima de la mesa. Trabajo que llevamos tiempo exponiendo a la administración junto a la denuncia del abandono de las zonas ajardinadas, tanto por el crecimiento excesivo de plantas que afectan los caminos del barrio, como la suciedad, o el exceso de talas como supuestas soluciones posteriores. 

No olvidamos el paso al hospital Infanta Leonor, que, aunque parece que las obras continúan, se están eternizando por diferentes problemas como el cruce de cables de alta tensión que paralizó un tiempo el proyecto. Seguimos pendientes, ya que es una reivindicación de mucho tiempo tanto de La Colmena como de otras asociaciones del barrio, A todo se unen otros frentes como los cortes recurrentes de electricidad en los últimos meses, el techado de instalaciones deportivas al aire libre, la limpieza del barrio, reunión con el Centro de Salud para mejorar servicios, etc…

¿Qué temas llevan más tiempo reclamando al Ayuntamiento?

El comentado paso del Hospital, que desde la Asociación de Vecinos se lleva más de dos lustros reivindicando dentro de la mejora y adecuación de accesos que superen las barreras formadas por las infraestructuras del barrio. La mejora de accesos al hospital de zona en Vallecas ha sido una asignatura pendiente desde su construcción. Un centro hospitalario de referencia aislado, y que presta servicio a la población de Vallecas ha de tener un acceso directo desde el municipio más cercano al que presta servicio sanitario. Actualmente se ha iniciado la construcción del paso inferior del ferrocarril, pero desde antes se presentaron alegaciones, se dieron reuniones, debates, escritos, desacuerdos con la administración, apoyos a fórmulas de presión social y demás. Parece que el esfuerzo de socios y directivas anteriores junto, por supuesto, otros agentes externos en la misma dirección, están dando sus frutos, misión de la nueva directiva es que todo ello, trabajado anteriormente, logré sus objetivos lo antes posible. El caminar sobre hombros de gigantes que comentábamos antes. 

¿Hay alguna mejora o iniciativa reciente de la que te sientas especialmente orgulloso?

Todavía es pronto para contar acciones de mejoras sociales que podamos contabilizar, quitando un movimiento general por parte de socios y vecinos para que se abriera de nuevo la pasarela que cerraron hace un año. La coordinación desde dentro del barrio de diferentes activos entendemos que aceleraron las acciones de dicha reforma y apertura, aunque queda mucho por hacer. Y dentro de lo cultural y popular el Carnaval, que hemos conseguido y recuperar y asentar para el barrio, desde que inicialmente, desde mi presidencia del AMPA Zazuar y la colaboración de La Colmena se unieron las AMPAS del barrio con la intención de hacer de nuevo algo propio para los más pequeños del barrio. Proyecto al que luego se fueron sumando academias y escuelas de baile y música, comercios, servicios públicos o pequeños comercios.

¿Qué papel podrían jugar los jóvenes en el futuro del barrio y de la asociación?

En la actualidad la mayoría de los socios van cumpliendo sus años y se inclina la balanza hacía un componente social mayor al que se deben todas las victorias anteriores. Si bien es cierto que con las últimas oleadas de nuevos socios se ha rejuvenecido el activo de socios, no se puede entender como en esencia “jóvenes”.

Las colaboraciones más juveniles las tenemos en los jóvenes de la parroquia de Santa Eugenia, con la que también se colabora en algunos aspectos, y cuyo grupo de juventud es numeroso y activo. Esa actividad debería ser llevada también con un grupo de jóvenes propios de La Colmena. En la campaña para que los vecinos se unan como socios se da importancia a esa actividad juvenil que pueda ayudar y reforzar cada actividad para sustentar el futuro de la asociación. Podríamos interceder en problemáticas que afecten directamente a la juventud del barrio, gestionarlo con ellos, realizar actividades propias para ellos y que conformen una parte activa y social importante para La Colmena. Como complemento a lo que decía en el anterior número de la revista Adrián Pérez, Coordinador de presidencia de Nuevas generaciones de Madrid, sobre que los jóvenes y que deben implicarse más en lo social y político para poder cambiar las cosas: El trabajo inicial de campo, desde las asociaciones vecinales, es la base para ello. Desde aquí les invitamos a hacerlo y trabajar por un futuro mejor. 

¿Qué te gustaría conseguir antes de terminar tu mandato?

Conformar la sinergia de los activos del barrio, asentar el calendario de festividades y tradiciones, y que los aspectos de trabajo de mejoras en urbanismo y jardines sean conseguidos. Sigue siendo un plan posiblemente muy ambicioso, pero confío en que, con la implicación de activistas del barrio como Alberto Morant, actual vicepresidente de la asociación, con una trayectoria destacada en el apoyo a las reivindicaciones vecinales, el equipo conformado por Gregorio Sierra y Rafael Hernández en la directiva, miembros de juntas anteriores cuya colaboración sigue siendo imprescindible, antiguos socios, o fichajes como Rafael Baudet, con sus rutas botánicas y saber medioambiental, además de nuevos socios pertenecientes a esta revista, al Mercado de Santa Eugenia y muchos otros con muchas ganas de trabajar para el barrio, se conseguirá.  

Esta revista, que siempre muestra el escaparate de todos los movimientos del barrio, también destaca como aliado para estos fines así como las academias de baile o la escuela de música, que continúan transmitiendo ese espíritu artístico a las nuevas generaciones en el aspecto cultural.

¿Con qué mensaje te gustaría que los vecinos se quedaran después de leer esta entrevista?

Un mensaje de unión, de la sinergia de la que hablaba, del altruismo general que conlleva el beneficio colectivo: Hagamos cosas, ayudémonos, colaboremos, trabajemos juntos con todas las oportunidades a nuestro alcance, y hagamos en definitiva… Historia.

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