Plomo y Acero. Éxtasis de un alcalde en tres actos

El Acero: Amós Acero Pérez, maestro. Alcalde de Vallecas durante Republica y Guerra Civil, reformista y progresista. Al servicio de un humanismo social, encaminado en la búsqueda de soluciones sociales y políticas a favor de los vallecanos. Su obra política se desarrolló por la educación, la defensa de los derechos obreros y el papel de la mujer, sin olvidar las obras públicas y el gran proyecto sobre la anexión de Vallecas a Madrid.  Sin embargo, señalado como elemento subversivo por el victorioso régimen franquista, fue fusilado el 16 de mayo de 1941: el plomo.

Ya lo dijo aquel, en otros lares literarios y términos parecidos: Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el exalcalde Amos Acero había de recordar aquella tarde remota en que su padre gritaba entusiasmado el nacimiento de un varón. Salustiano y Aquilina, recibían a su tercer hijo en Villaseca de la Sagra, Toledo.

Después llegaron sus estudios, magisterio en Madrid y sus trabajos en pago de clases y ayuda familiar: cajero en la carbonería de Luis de Larrumbide, dependiente en la Farmacia Giménez… y así va pasando la vida.

La prensa toledana destaca su dirección del grupo de teatro aficionado de Villaseca, y ese verano firma en el periódico Heraldo Obrero. Desde épocas tan recientes la lucha contra el caciquismo domina su prosa. Y ya en 1919 pronuncia discursos toledanos en defensa de las sociedades obreras. La prensa toledana subraya sus intervenciones.

En una estancia en Valdepeñas conoce a la bella Dolores Delgado Lara, base emocional desde donde crecer, amor de su vida. Un matrimonio y varios hijos después se instala en Madrid, vida familiar y discreta, avatares de la vida, culmina en Puente de Vallecas.

Recorre las calles respira ese olor mañanero de churros, y aceite, escucha el run run vespertino de barrio obrero. Sonríe, mira a su mujer, sombrero calado, maletas en manos, poco equipaje:

– ¿Sabes que me gusta lo que hemos visto al entrar en este pueblo? Siento dentro de mí un regocijo extraño. Tengo la impresión de que me va a gustar vivir aquí. –

Ella sonríe y piensa: aquí seremos felices. Vida vecinal, ayuda comunitaria, altruismo familiar… Amos profesor de día, maestro de noche, Casa del Pueblo de Vallecas, enseñanza de mayores. Jóvenes obreros, que trabajan de sol a sol, que necesitan aprender, leer, escribir… graves carencias educativas en las clases humildes. La noche, robando horas al sueño, cubre sus estudios dirigidos por Acero que disfruta viendo que el progreso y otra sociedad son posibles.

Se habla de él, se recomiendan sus clases en las fábricas. – Un humanista en nuestro barrio. – De ahí a UGT y PSOE. Llega el año 27, generaciones literarias, visos de intenciones republicanas en los ojos de muchos, la dictadura de Primo de Rivera se reblandece.  Momentos de politización en tiempos del crack del 29.

1930. Homenaje ofrecido en la Casa del Pueblo del Puente de Vallecas, agradecimientos de niños, mujeres, entusiastas del maestro y defensor social.

Un hombre bueno, trabajador y culto, que tanto ha hecho por la educación de la clase obrera.

Envalentonado, escandalizado por la miseria y abandono que rodean las calles de Vallecas, confirma su espíritu reformista. Después todo llega: caída de Primo de Rivera, elecciones autonómicas, victoria republicana, Alfonso XIII exiliado, llega la República ¡Viva la republica! Gritan las calles. Auto portavoces del nuevo sistema claman en improvisados altares nuevas esperanzas. “Esperanza” se repite Acero y manos a la obra:  carrera meteórica: concejal y alcalde de Vallecas, salto a la política nacional, diputado por Madrid, reelegido en 1933.  Pasan los años, el espíritu humanista le acompaña, mítines políticos reformistas en Madrid, respeto a la oposición, prohibición de quema de conventos… todo se tensa en espiral de incomprensión y cainismo.

Desarrolla su encanto, don de gentes y carisma, niega aceptar regalos. La honestidad le acompaña.  Y llega su medida estrella: Solicitud a través del Pleno del Ayuntamiento de Vallecas: anexión a Madrid.

– Más vale ser cola de león que cabeza de ratón, todo mejorará, seremos parte del Madrid del futuro, contamos con apoyo de empresarios e industriales, en el horizonte más fábricas, más empleo, demandas urbanísticas que sufraguen carencias de vivienda, educativas, saneamiento, transporte y agua… –

Su discurso sentencia. Aplausos en el pleno, un momento de atisbo de éxito. Sale de la sala, descansa, refresca y vuelve a entrar. Le espera la respuesta en la sala de plenos del Ayuntamiento de Vallecas. Lee el resultado de la votación. Cabizbajo mira de reojo, niega con la cabeza, hay que seguir trabajando.

El acero vallecano persiste.

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